Me llamo Laale Drooker. Mi hermana Marta Drooker me metió en esto, y ahora no sé cómo salir. Mientras busco la puerta, y como acá está oscuro y no me ve nadie, puedo desnudar un poquito mi alma. Empecé contando mi llegada a Barcelona, pero decidí cambiar el rumbo, y ahora lo dedico a pelear por los derechos de los animales, y a difundir la ignoracia, brutalidad, hijoputez, crueldad y demás virtudes exclusivamente humanas.