Mr. Oferta: premio Nobel de literatura
En esos días yo no tenía tele ni radio, apenas un walk-man que se quedaba sin pilas justo cuando más lo necesitaba. Es decir, cada vez que quería escuchar música. Era una buena oportunidad para leer sin remedio. Y me puse manos a la obra.
En los kioscos de revistas de La Rambla había uno en especial que me tenía como clienta asidua; por 100 pesetas te comprabas un libro, y de los buenos.
Una noche partí hacia mi “centro cultural” en busca de un nuevo tomo de esta colección pero ya no estaban… preguntado el señor kiosquero por los libros de oferta, me contestó:
-Pueeesss… de ese autor no me queda nada.
¿Qué hacer en ese momento de duda? ¿Me mandaba una carcajada como para ponerla en un museo, una carcajada estilo instalación de arte moderno? Claro que no, ¿qué soy yo al final? ¿Una maleducada?
-Ah bueno gracijajajjajjajuaaaaaaaasjuaaaaaaaaaaaassss…
¡Tanto colegio privado tirado a la basura! Qué forma de mostrar la hilacha. Pero la cosa, en lugar de calmarse fue a más. El señor me preguntó si yo era argentina, le dije que sí como pude mientras me secaba las lágrimas de la risa, y me contesta:
-¡Y qué bien que habla usted el español! ¿Y cómo vino? ¿En tren?
Juro por tatita dios que esto es cierto, y que a partir de ese día pasé muchas noches para conversar con el señor del kiosco, que uno no sabía si contestarle de mala leche o comérselo a besos, por tierno, por inocente, por no tener maldad ni posar con aires de superioridad. Pronto me di cuenta de que muchos catalanes son así; al principio los querés matar, y después te los llevarías de juerga para disfrutar de esa forma de ser tan auténtica, sin disfraces ni mascaritas.
Hoy mi kiosquero favorito ya no está más; en su lugar ha quedado un chico joven que no tiene su savoir faire. Y en el lugar que antes ocupaban pilas de libros de todos los autores, incluido “los de Oferta”, reposan miles de revistas porno. Claro, los clientes de esta nueva era son mis hijos adolescentes.
Barcelona ahora es más culta y cosmopolita que en el 98, pero en el camino se han perdido sitios y lugares encantadores, y han perdido su sitio personas como mi vendedor de libros.

patricia drooker dijo
Hola hermosa,me cague de risa con tus escritos y me dio mucha ternura y culpa al mismo tiempo por lo dificil de tus primeros tiempos alla ,a veces ,sin darnos cuenta nos vamos quedando y ya pasaron 18 años que te fuiste,crecimos ,nos pasaron muuuuchas cosas,y duele un poquito saber que no estubimos juntas en algunas ocasiones,te extraño mucho,y te quiero mucho,me encanta tu sentido del humor,y sos muy hermosa,sos mi hermanita menor.
24 Octubre 2006 | 10:25 PM